En el caso de los productos farmacéuticos, hay que tener en cuenta que no es una publicidad como cualquier otra. Las imprentas que quieran expandirse en este lucrativo sector deben tener en cuenta varias cosas.

No hay ningún sitio como la farmacia para la publicidad en el punto de venta. Foto: Sonja Angerer

Los procesos de impresión digital se han consolidado en el ámbito de los puntos de venta en los últimos años. Los plazos de entrega cortos, la gran variedad de opciones y los contenidos personalizados son argumentos claros a favor de la impresión digital.

Sin embargo, en cuanto se promocionan medicamentos o productos sanitarios, la situación cambia bastante. Los proveedores de servicios de impresión en Alemania y en la Unión Europea deben cumplir no solo requisitos técnicos, sino también legales. Estos van mucho más allá de la publicidad clásica en el punto de venta. En este artículo se tiene en cuenta principalmente la legislación alemana. Por eso, las empresas que operan a nivel transfronterizo deberían informarse además sobre la normativa local.

Los productos farmacéuticos son diferentes

La base fundamental para la comunicación sobre todos los productos farmacéuticos en Alemania es la Ley de Publicidad de Medicamentos (HWG, por sus siglas en alemán). Esta ley regula la publicidad de medicamentos y productos sanitarios, tanto si se trata de medicamentos con receta como de los de venta libre. También pueden estar incluidos ciertos complementos alimenticios y productos tecnológicos, como los relojes inteligentes con funciones de salud. El objetivo es evitar que se hagan afirmaciones engañosas o poco objetivas en este ámbito tan delicado.

Se complementa con la Ley contra la competencia desleal, así como con la normativa europea, como el Reglamento de la UE sobre productos sanitarios, el llamado «Medical Device Regulation».

Esta normativa establece, entre otras cosas, que los mensajes publicitarios deben coincidir siempre con el uso autorizado de un producto. Los mensajes que vayan más allá se consideran inadmisibles. Para las imprentas, esto significa que no solo cuenta la calidad de impresión, sino también la corrección formal de los contenidos. Esto es especialmente relevante para los proveedores de servicios de impresión que crean sus propias propuestas de maquetación o adaptan los datos que les envían los clientes. Al fin y al cabo, la producción rentable de versiones de un diseño adaptadas a cada región o idioma es una de las grandes ventajas de los procesos de impresión digital.

Sin embargo, al haber varias versiones, que pueden estar en otros idiomas, aumenta considerablemente el riesgo de que falten datos obligatorios, se coloquen en el lugar equivocado o no se reproduzcan correctamente desde el punto de vista formal. Esto puede tener consecuencias graves para el cliente. Por eso, en un caso así, hay que volver a imprimir la tirada, lo que supone unos costes considerables.

Medicamentos de venta libre en la droguería: ya en las estanterías se nota la diferencia con la publicidad farmacéutica clásica. Foto: Sonja Angerer

Por qué la publicidad en el punto de venta de productos farmacéuticos es un tema especialmente delicado

La publicidad en el punto de venta (POS) de productos médicos es muy diferente de la publicidad clásica de bienes de consumo. En los expositores de punto de venta para alimentos o productos cosméticos, lo que prima son las emociones y los incentivos para comprar.

En el caso de los medicamentos, en cambio, lo que importa es la confianza, la seguridad y una información correcta. La publicidad no puede prometer curas ni crear expectativas que no estén médicamente demostradas. Estos límites en cuanto al contenido afectan directamente al diseño, pero también a los procesos de producción.

Otra diferencia está en el público objetivo. Los materiales de punto de venta del sector farmacéutico van dirigidos bien a los consumidores finales, bien a profesionales como médicos y farmacéuticos. Esta distinción tiene importancia jurídica.

Y es que, en Alemania, la publicidad dirigida al consumidor final de los medicamentos con receta está prácticamente prohibida, incluso en el punto de venta. Los materiales impresos solo pueden ofrecer información objetiva y deben estar dirigidos a profesionales. Por eso, las imprentas deberían aclarar con el cliente en qué contexto se va a utilizar un producto. Esto es especialmente importante cuando también se ofrece el diseño de expositores para el punto de venta. Así se pueden evitar malentendidos y expectativas diferentes antes de que se produzcan errores costosos.

Un caso especial es el de la información sobre productos que forma parte del expositor del punto de venta. Al igual que ocurre con el prospecto de una caja de medicamentos, aquí pueden exigirse requisitos muy estrictos en cuanto a legibilidad, elección de materiales y control de procesos. Los productos impresos con errores o que puedan dar lugar a malentendidos no solo pueden dañar la imagen de la empresa, sino que, en algunos casos, también pueden acarrear responsabilidades legales.

La «publicidad» de medicamentos con receta en el punto de venta no debe parecer demasiado publicitaria y tiene que cumplir con la normativa legal. Foto: Sonja Angerer

Los procesos de impresión digital: entre la flexibilidad y el control

La impresión digital ofrece claras ventajas para la publicidad farmacéutica, sobre todo por su flexibilidad y rapidez. Esto permite llevar a cabo campañas a corto plazo y muy personalizadas. Pero precisamente por eso también aumenta el riesgo de que, con las prisas, se cuelen errores o imprecisiones. Por eso es imprescindible contar con un estricto control de procesos y de calidad.

En la práctica, esto significa que los flujos de trabajo integrados para la creación de publicidad de productos farmacéuticos suelen tener que complementarse con pasos de verificación adicionales. Entre ellos se incluyen procesos de aprobación documentados, un sistema de gestión de datos con versiones y, en el mejor de los casos, mecanismos de verificación automatizados.

El lugar donde se hace la publicidad como factor decisivo

Un aspecto que a menudo se subestima es el lugar concreto en el que se coloca la publicidad en el punto de venta. Desde el punto de vista legal, hay una diferencia considerable entre si un cartel publicitario de un medicamento se coloca en una droguería, en una tienda minorista o en una farmacia.

Las farmacias están sujetas a normas profesionales adicionales que afectan directamente a la publicidad permitida. Por lo general, no se permiten los diseños muy emotivos ni la publicidad agresiva basada en los precios. Además, la mayoría de las farmacias, simplemente por falta de espacio, solo aceptan expositores de mostrador de pequeño formato para la publicidad de medicamentos. Para las imprentas, esto significa que no se puede usar el mismo diseño sin más para diferentes canales de distribución.

En el sector de los productos sin receta, que se pueden vender tanto en farmacias como en droguerías o tiendas de productos naturales, la libertad creativa es bastante grande en comparación con la comunicación sobre los medicamentos con receta.

En este caso, los carteles de los escaparates o los expositores de mostrador no tienen por qué ser necesariamente objetivos, sino que pueden incluir ciertos incentivos de compra. Sin embargo, incluso en el caso de los productos farmacéuticos sin receta, las promesas de eficacia exageradas o sin fundamento pueden suponer un problema legal.

Algunos complementos alimenticios también se pueden encontrar en farmacias y droguerías, aunque a menudo en el punto de venta no se aplican las normas sobre publicidad farmacéutica. Foto: Sonja Angerer

Conclusión y valoración

La impresión digital para publicidad farmacéutica en el punto de venta es un segmento especializado y exigente que combina conocimientos técnicos con un buen dominio del marco legal. La calidad de impresión en sí misma es solo uno de los muchos factores relevantes. Son al menos igual de importantes unos procesos impecables, unas estructuras de gestión de datos que cumplan con la normativa y un conocimiento básico de las particularidades de los productos médicos.

Las empresas de impresión que quieran posicionarse en este mercado necesitan paciencia, estar dispuestas a invertir y mantener una estrecha coordinación con sus clientes. Al mismo tiempo, este segmento ofrece relaciones comerciales estables y una barrera de entrada relativamente alta. Esto protege en gran medida frente a una competencia basada únicamente en los precios.

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