¿Qué hacer cuando la falta de personal cualificado, los plazos de producción ajustados y los márgenes reducidos ponen en peligro los beneficios de una imprenta de gran formato? La automatización tanto del hardware como del software, así como el uso de robots, pueden ayudar a que los flujos de trabajo sean más fiables y rápidos.

Desde hace años, las imprentas digitales innovadoras y las empresas de publicidad y rotulación llevan trabajando en la automatización y la estandarización de sus flujos de trabajo. Pero lo que hasta hace poco era más bien un «extra», ahora se está convirtiendo en un factor competitivo decisivo.

Ya hace tiempo que esto no se limita a la automatización de pasos concretos de la producción. Se trata más bien de conectar digitalmente toda la cadena de valor. El objetivo es aumentar la productividad sin aumentar el uso de maquinaria ni mano de obra. Al mismo tiempo, se busca reducir la tasa de errores.

Los flujos de trabajo digitales empiezan incluso antes del RIP

La automatización integral no empieza en la máquina de impresión. La base la forman los flujos de trabajo digitales, que ya se ponen en marcha desde el momento en que se reciben los datos.

Sistemas de gestión de activos digitales
Los sistemas de gestión de activos digitales (DAM), como Canto DAM, se utilizarán cada vez más en las imprentas digitales en el futuro. Foto: captura de pantalla.

Los sistemas de gestión de activos digitales (DAM) desempeñan un papel fundamental en este sentido. Soluciones como Adobe Experience Manager o Canto DAM gestionan datos de impresión, imágenes, maquetaciones y versiones aprobadas en un entorno centralizado. La inteligencia artificial ayuda a etiquetar automáticamente los contenidos y facilita mucho la búsqueda de archivos. Así se evitan las discontinuidades en los medios y se agilizan los procesos de aprobación.

A los sistemas DAM suelen conectarse sistemas de información de gestión (MIS), como Multipress de Dataline, o plataformas en la nube como Gelato Connect, Roland Connect o HP PrintOS. Estos integran la gestión de pedidos, el cálculo de costes, la planificación de la producción y la facturación. Esto da lugar a procesos transparentes que transfieren automáticamente los datos de producción a los sistemas posteriores.

Software RIP: el centro de control de la producción

El papel del procesador de imágenes rasterizadas (RIP) ha cambiado mucho en los últimos años. Al principio, los RIP se encargaban sobre todo de preparar los datos para la impresora digital. Pronto se añadieron editores con los que se podían hacer pequeñas correcciones y colocar los datos en la banda de impresión. Hoy en día, el RIP suele ser el núcleo de toda la producción.

flujos de trabajo de impresión digital
Los RIP como Caldera suelen ser hoy en día el núcleo de todo el flujo de trabajo de la impresión digital. Foto: Captura de pantalla

Y es que plataformas como Agfa Asanti, Caldera RIP, Canon PRISMA, Colorgate Production Server, EFI Fiery JobFlow, Onyx RIP o Printfactory se están convirtiendo cada vez más en sistemas centrales de gestión de la producción. A menudo, con la ayuda de módulos adicionales opcionales, se encargan de las comprobaciones automáticas previas a la impresión, la gestión del color, la asignación de trabajos, la gestión de materiales y la planificación de la producción. Para ello, en algunos casos apuestan por soluciones en la nube o híbridas, en las que una parte del software se instala en el equipo del usuario y otros módulos se alojan en servidores remotos.

En algunos casos, estos sistemas toman decisiones de forma autónoma basándose en reglas definidas o con la ayuda de la IA. De este modo, sientan las bases de software para una producción en gran medida autónoma de impresiones de gran formato.

La impresión en bobina y la impresión plana siguen estrategias de automatización diferentes

En la producción propiamente dicha, la automatización es mucho más compleja y, por eso, en muchas empresas aún no está tan avanzada. Además, influye mucho si te centras en la impresión en bobina o en la impresión plana.

Y es que, en la impresión digital sobre material en rollo, muchos pasos de producción ya están organizados de forma continua por cómo está diseñada la máquina. Los soportes de impresión pasan de forma automática por la máquina, y los cambiadores automáticos de rollos minimizan los tiempos de inactividad. Los sistemas en línea suelen integrar el corte o el rebobinado directamente en la línea de producción. Así se pueden alcanzar niveles muy altos de automatización, sobre todo con pancartas, textiles, papel pintado o láminas para vehículos.

Roland DG connect
Las plataformas en la nube, como Roland DG Connect, ofrecen muchas posibilidades para automatizar los flujos de trabajo y gestionar el acceso remoto. Foto: Captura de pantalla

La impresión plana plantea requisitos mucho más exigentes en cuanto a la manipulación de materiales. Las planchas de cartón ondulado, compuesto de aluminio, PVC, cartón o acrílico deben introducirse, colocarse y transportarse con precisión, incluso después de la impresión.

Mientras que la automatización de los flujos de trabajo y el software RIP suelen ser los protagonistas en la impresión en bobina, en la impresión plana la robótica está cobrando cada vez más protagonismo. Los sistemas automatizados de carga y descarga permiten procesar incluso materiales pesados sin necesidad de mano de obra adicional. Esto puede aumentar considerablemente la utilización de los sistemas de impresión rápidos. Por eso, muchos fabricantes de máquinas de impresión y mesas de corte ya ofrecen hoy en día, junto con sus socios, soluciones automáticas de apilado y desapilado. Los robots no son más que el siguiente paso en este sentido.

La robótica llega a la impresión en gran formato

Mientras que el software se encarga de procesar los datos de forma automática, la robótica asume cada vez más tareas como el suministro de materiales no estandarizados, como placas, latas o vasos. De vez en cuando ya hay sistemas robóticos semiautónomos que se encargan de mover el material entre la impresora, la mesa de corte y el almacén.

Los llamados «cobots» tienen un papel especial en todo esto. Un cobot, abreviatura de «robot colaborativo», es un sistema robótico que puede trabajar directamente junto a las personas. A diferencia de los robots industriales clásicos, los cobots cuentan con sensores y sistemas de seguridad que detectan los movimientos y los frenan o detienen automáticamente. Por eso, en muchos casos se pueden utilizar sin necesidad de complicadas jaulas de protección.

En la impresión de gran formato, los cobots son especialmente adecuados para tareas repetitivas y físicamente exigentes, como, por ejemplo, la recogida y clasificación de impresiones recortadas a medida. Zünd lleva años ofreciendo soluciones de este tipo. El Grupo Durst también está muy comprometido con la robótica y, a principios de julio de 2026, firmó un acuerdo de colaboración a largo plazo con la Universidad Técnica de Múnich (TUM).

Las ventajas de los entornos de producción automatizados son evidentes. Las empresas pueden aumentar la productividad y la calidad, reducir el consumo de material y planificar mejor los tiempos de producción. Pero, al mismo tiempo, también surgen nuevos retos. La mera implantación de procesos automatizados ya requiere estructuras claras, flujos de trabajo estandarizados y personal cualificado.

Trabajar con cobots en el sector de la impresión digital, que en su mayoría sigue siendo un trabajo artesanal, puede resultar extraño e incluso dar un poco de miedo. Por eso es importante que todos los implicados de la empresa tengan claro qué ventajas les aporta la automatización y el uso de robots en su entorno de trabajo.

La automatización y la robótica en la impresión digital van de la mano

Hoy en día, la automatización en la impresión de gran formato es mucho más que la simple implantación de un nuevo software RIP o de un solo robot. Las empresas de éxito ya se han dado cuenta hace tiempo: la automatización del flujo de trabajo debe considerarse una estrategia integral que conecte entre sí los sistemas DAM, las soluciones MIS, el software RIP, el acabado y la robótica.

La combinación del software de flujo de trabajo y la robótica colaborativa marcará especialmente el desarrollo de los próximos años. Mientras que el software, con la ayuda de la IA, automatiza las decisiones de producción, los cobots, los sistemas de apilado y desapilado en línea y los sistemas robóticos complejos se encargan cada vez más de las tareas relacionadas con el flujo de materiales.

Para las empresas de impresión y de tecnología publicitaria, esto supone una oportunidad para aumentar considerablemente la productividad, la calidad y la escalabilidad. Sin embargo, será fundamental apostar por sistemas abiertos y procesos integrados. Solo así se podrá alcanzar el objetivo de una producción en gran formato que sea, en gran medida, autónoma y, al mismo tiempo, flexible.