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Mirada industrial: los desafíos de la impresión textil

por James Gatica Matheson | 15/03/2021
Mirada industrial: los desafíos de la impresión textil

La industria textil fue extremadamente demandada en 2020, pero no por las razones tradicionales - no por la moda, sino la salud. Fespa.com conversó con los españoles de Auxicolor, para conocer más sobre cómo han sobrellevado el primer año de la pandemia.

Fueron considerados esenciales desde el primer día que se habló de paralización de la vida normal debido al coronavirus. La industria textil ha sido la responsable de abastecer al personal médico y a los ciudadanos a pie de elementos de protección frente a la peor pandemia del último siglo. Un trabajo incesante que se ha adaptado según los protocolos que requería contingencia, pero que en ningún momento dejó de ofrecer productos de alta calidad.
 
Bien lo saben en Auxicolor, que cuentan con una planta de especialidades químicas para la industria textil con base en Barcelona, España. Con casi medio siglo de historia y una producción de más de 3.000 toneladas al año que distribuyen a prácticamente en todas las latitudes del planeta, hoy se posicionan como los líderes del segmento de pigmentos en el mercado.
 
Para Jordi Malgosa, Maganing Director de Auxicolor fue un año en el que estuvieron a prueba, pero en el que confiesa dejaron el negocio de lado y se enfocaron más en el personal que supera los 80 en su fábrica.

¿Cómo enfrentaron la pandemia desde el punto de vista industrial y comercial?

A pesar de que el sector industrial estamos obligados a cerrar. Nosotros pudimos acogernos a lo que eran empresas del sector de actividad esencial. Tenemos una serie de clientes textiles, que modificaron de alguna forma su actividad normal para la fabricación de material sanitario, máscaras, batas de uso hospitalario y demás. Todas estas empresas consumen productos para estampación, para recubrimiento para sistemas continuos.
 
Han sido meses muy complicados. Han sido meses en España donde todavía el sector estuvo sufriendo durante tres o cuatro meses y nosotros empezamos a notar una recuperación, desde el mes de junio. Ya el último trimestre estuvo un poco mejor. En cuanto a ventas, para darte cifras, la bajada fue del 18.9%, eso es lo que bajamos en ventas en relación al global del año anterior.
 
Pero también es cierto que el día 14 de marzo [de 2020] con mis socios estuvimos haciendo un plan de choque y nos esperábamos que iba a ser peor. Afortunadamente, nosotros somos textileros, pero al estar muy diversificados atendemos muchos mercados y pudimos de alguna forma sobrellevar esta crisis en la medida que se ha podido.

Frente a la necesidad de elementos de primera necesidad de forma urgente, ¿cómo se adaptaron sus soluciones a los requerimientos sanitarios de la pandemia? ¿Qué desafíos encontraron en el camino?

Hubo una demanda impresionante de fluorocarbonos, por ejemplo. Esa fue una de las demandas que nos llegaron de todas partes, desde Centroamérica, Tailandia, México. Nuestros agentes se abocaron en aplicar fluorocarbonados a sus telas para máscaras. En esos momentos, cualquier cosa que se pusiera en una máscara era interesante, sin tener mucho criterio de que era lo mejor o lo peor. En los primeros meses de la pandemia, sí hubo una demanda espectacular de ese tipo de productos. También los pigmentos verdes, todo lo que era la impregnación para hacer máscara y ropa hospitalaria. Los verdes y azules y demás también hubo una fuerte demanda en ese sentido.
 
Tuvimos muchos problemas de suministros, nos encontramos con problemas con los transportes, con las empresas que no podían ofrecer sus servicios en condiciones normales. Yo creo que ha habido una adaptación, a nivel mundial, de lo que es trabajar. Una videoconferencia, en los primeros meses no estábamos preparados, creo que nadie en el sector estaba preparado para trabajar de esta manera.

A un año del inicio de esta nueva normalidad, ¿qué lecciones han aprendido en Auxicolor? 

Nosotros tuvimos la suerte y el hecho de establecer unos protocolos muy estrictos desde el día uno. Nadie de nuestro equipo ha tenido COVID-19, no sé si es bueno o malo. Es verdad que algunos familiares de ellos han tenido contagios, y que algunos han tenido que quedarse en casa por previsión. Desde que fue posible, empezamos a hacer tests continuados. Prácticamente de forma semanal nosotros hacemos test de antígenos a todo el personal.
 
Se hicieron protocolos de espacios. Nosotros organizamos toda la compañía, el laboratorios, producción, departamento comercial, administrativos y trabajamos a dos turnos. Realmente a nivel de producción el turno que se quedaba en casa, se quedaba en casa, pero la gente de oficina por lo demás siguieron teletrabajando. Nos adaptamos muy rápido.
 
Yo creo que en ese sentido nos consideramos afortunados que pudimos hacer una adaptación. Pero por supuesto que se puede hacer mucho mejor. Yo creo que con protocolos de distanciamiento, de horarios de entrada en dos vestuarios, en las duchas y demás, todo está cronometrado, cada uno sabe la hora que tiene para entrar y la hora que tiene para salir.
 
Cosas que nunca habíamos tenido en cuenta, pero que de pronto se convirtieron en algo imprescindible. Para proteger no sólo el negocio, sino que la salud de cada uno. Entonces, aquí ese fue uno de los puntos vitales en los que nos enfocamos. Por primera vez en la historia, dejamos el negocio de lado y nos preocupamos más del personal.

¿Cómo se plantearon el año 2021 como empresa?

El 2021 es el año de los retos. Es el año de saber si podemos recuperar la normalidad o no. Lo cierto es que esa normalidad no ha regresado. Yo creo que nos planteamos el año incluso en hacer los presupuestos de ventas, presupuestos de gastos, una cosas tan sencilla y tan normal para todos nosotros cómo era ir al aeropuerto y tomar un avión a China, a Bangkok, a México, Guatemala o cualquier país del mundo era algo de lo más normal. Para el equipo de ventas que son 14 personas, ha sido, y me incluyo, el día a día desde hace más de 30 años y esto ha desaparecido.
 
Esto antes de plantearte si quieres hacer una acción comercial, tienes que pedir permisos a tantísimas autoridades que al final se te pasan las ganas.  Yo he querido viajar a Uzbekistán y no he podido. Los últimos viajes he podido hacer han sido Dubai, México, Italia, Turquía. Realmente esos países donde nosotros tenemos negocios y que con un par de PCRs te puede ir de viajes. No es fácil. Es una situación complicada, inquieta. Yo creo que va a ser un año como vivir una montaña rusa, tuvimos un enero bueno, un febrero malo, marzo vamos a hacer probablemente récord histórico de ventas.

 ¿A qué crees que se debe ese nuevo impulso en la demanda?

Yo creo que de alguna forma hay una cierta reactivación. Hemos pasado, todos, como sector hemos pasado muchos meses a niveles de producción muy bajos. Te hablo desde la fábricas de Bangladesh, pasando los clientes en México, los clientes en Malasia, Rusia, en todos los países ha habido un caída de la producción textil dentro del orden del 30-50%.
 
En tema moda ha habido una caída bestial, porque no hay eventos, y cuando no hay centros comerciales abiertos, no hay bodas, ni bautizos, no hay ningún tipo de celebración prácticamente a nivel mundial. No se ha celebrado el Año Nuevo Chino, ni las fiestas en Malasia, entonces esto ha provocado una caída de producción.
 
Hay ciertos síntomas de recuperación. Nosotros estamos viendo cómo nuestros clientes tradicionales vuelven a pedir productos, vuelven a estar interesados, se empieza a hablar incluso de inversiones. Estamos participando, al menos, que sea online estos días en una feria textil en Moscú. Tenemos un stand con nuestros representantes allá y nos dicen que hay actividad. Únicamente clientes rusos, por supuesto, no hay visitantes del exterior, pero sí creemos que hay una cierta reactivación. Pero es una sorpresa si realmente hay una cuarta o quinta ola de la pandemia, no sabemos cómo va a reaccionar el mercado. Todo el mundo está a la espera de que la vacunación, el objetivo del 70% en Europa para antes del verano sea una realidad. Eso daría oxígeno al sector, realmente, que está muy necesitado.

 ¿Qué tendencias y oportunidades proyectas para la industria de la impresión textil?

Va a ver un cambio. Las grandes corporaciones, los grandes grupos, y empresas un poco más pequeñas, se han arriesgado. Yo creo que vamos a ver cómo las industrias nacionales mejoran su rendimiento, esto ya se está viendo. Están trabajando un poco más para esos grandes retailers que todo lo traída de China, India y del país más barato que existía. Porque la industria textil es así, se va moviendo de acuerdo a estos, tristemente, pero de acuerdo a estos parámetros. Si Camboya es más económico que Bangladesh, la industria se va de un sitio a otro. Lo que estoy viendo es un poco de reactivación en los mercados internos y para el consumo, y para el consumo interno del país.
 
La famosa globalización, obviamente, existe. Pero creo que ese cambio lo vamos a poder percibir y creo que por ahí es donde van a estar las oportunidades. Seguir ofreciendo productos que sean eco-friendly, estamos trabajando mucho en la sostenibilidad, en la reducción de consumo de agua, en cumplir todas las normativas, en estar en el Zero Discharge, cumplir con el Eco-passport. Digamos que este es nuestro nicho de oportunidad es por aquí. Una compañía europea, como la nuestra, de especialidades químicas, nunca va a ser la más barata del mercado, pero sí queremos ofrecer garantías y seguridad a nuestros clientes.

 ¿Cómo se visualizan esas tendencias en el mercado español específicamente? 

En España tenemos dos grandes sectores. Un sector de moda, que prácticamente está centrado en Cataluña, excepto dos o tres empresas que están en otras zonas. Y el sector textil hogar que está en la zona de Levante (Valencia, El Teniente). En esa zona el textil hogar ha estado trabajando bastante mejor a buenos ritmos, mucho más que el sector moda. Esto, porque la gente vive más en casa. Antes cambian un cortina o cambian un sofá o un juego de cama, que comprarse una camisa nueva porque no tiene dónde ir a lucirla. Entonces, van a buscar la comodidad. Eso ha sido real, clarísimo.
 
El cambio de tendencia los últimos cinco años en España no se ha comprado una sola máquina de estampado rotativo y habrá como 30 nuevas máquinas digitales en el mercado. Esta es la gran tendencia, el cambio, son producciones más pequeñas, diseños exclusivos para los clientes, y eso sería lo más significativo en el sector textil.
 
Textil hogar ha funcionado. La moda ha estado mucho más ralentizada. La estampación tradicional analógica está a niveles muy bajos y en cambio el estampado digital está funcionando muchísimo. Hay un incremente y un ahorro en cuanto al consumo de agua, energético, los costos de tintas digitales también han bajado drásticamente. Esos son los mayores cambios, y donde hay mayor oportunidad.

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